lunes, 12 de octubre de 2015

km

El kilómetro es una unidad de longitud. Tercer múltiplo del metro, equivalente a 1000 metros, o eso nos comenta Wikipedia. Una distancia que dependiendo de su valor te hace “recordar” o “acordar”, cuando este tiene un valor que puede llegar a ser molesto, hablamos del primer caso, hablamos de “recordar”.
Una palabra que viene del latín “recordari”, formado por “re” (de nuevo) y “cordis” (corazón), “recordar” quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria, significa “volver a pasar por el corazón”, algo que nos suele suceder cuando ese “algo” o “alguien” que recuerdas no está físicamente contigo. Ahora estoy llegando a entender que es una de las acciones más bonitas que no dependen de la distancia, ni si quiera del tiempo y que pueden hacer revivir todo aquello que ha sido recordado. El recuerdo de una existencia, un lazo que unes con una fuerza aleatoria, ya que a veces recordamos cosas que parecen no tener importancia, pero lo que sí es seguro es que aquellas cosas que realmente valoras y que quieres las guardas en tu corazón, siempre están ahí. Aunque “recordar” muchas veces se vuelve una situación incómoda, ya que muchas veces nos parece que aquello recordado no lo merece y no te trae nada bueno, pero así de inestable es muchas veces nuestro corazón.
La palabra “acordar”, tiene una etimología similar aunque hablamos, de una distancia muchísimo menor, esta palabra viene del latín “accordare”, de “a” (proximidad) y “cordis” (corazón), es decir “unir los corazones”, algo que ocurre cuando ves a ese “algo” o “alguien”, que a veces aplicado en dosis demasiado altas se vuelve aburrido, te puede llegar incluso a agobiar y esa unión de corazones se rompe, pero que muchas personas desean porque también significa que puedes unir tu corazón con esa persona que también te “recuerda” y te “acuerda”.
Vengo a “recordaros” la diferencia que hay entre estos dos términos, y lo bonito y lo feo que tienen cada uno de ellos, para mí unos términos que mirando lo bonito tiene un valor incalculable, a pesar de los gratuito que es.
Deciros que viváis del “acordar” y no del “recordar” porque es menos molesto para el corazón, que os “acordéis” de esas personas que tenéis en este momento con vosotros, porque no siempre uno va a poder hacerlo y en algún momento os tocará “recordarlas”.
Por último quiero agradecer a esas personas que me “recuerdan”, pero en el sentido bonito, y a que aquellas personas que no tienen más cojones que “recordarme” y que sé que les gustaría estar “acordándose” de mí, y las que se “acordéis” de mí agradeceros por seguir aquí conmigo, y que espero que por mi parte yo os esté dando lo mismo, a las demás que les follen, con perdón.

“Hoy el hombre conoce el precio de todo, y el valor de nada”

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