¿Has
probado alguna vez a escribir tres cosas buenas que hayan ocurrido en un día
“cualquiera”? Digo “cualquiera” porque puede que para mí fuese un día de estos
en lo que esas tres cosas buenas se resumen en 3 platos que comiste ese día, o
un día en el que te acuestas y dices joder que día más guapo. Aunque ni el
primero ni el segundo son días cualquiera, ya sea porque fue una mierda de día,
o porque estuvo de puta madre. Así que eso de día “cualquiera” lo eliminamos,
lo dejamos en “día” en el que tampoco hay mucho que destacar, pero que tampoco
ha sido todo comida lo que he nombrado.
Analizando
esas cosas que escribía sobre mis días, en los que me he molestado en ponerme a
pensar que he hecho hoy, que me ha pasado, cómo coño intento mejorar la mierda
de día que llevo, o joder hoy necesito 5 cosas buenas para poder ponerlas
todas, te das cuenta que aparte de que
has escrito bastante poco, que no llegas ni a hacer un mes, de esto que
empiezas duras una semana, y más tarde cuando pasa un mes vuelves a escribir
otro puñado de días y lo dejas, o que simplemente no se te ocurre nada bueno y
dices al carajo esto es una tontería, pero vuelvo a lo anterior, analizando
todos esos días te das cuenta que las cosas buenas del día son las siguientes,
que si unas risas con ese amigo con el que parece muchas veces que quedas para
eso mismo, para reírte, que si un día de estos en los que uno no pone muchas
esperanzas, que simplemente cree que va a ser un día normal y te encuentras con
que la chica que te molaba un huevo, también le molas, que si hoy tus padres
trajeron tortilla, esa tortilla que traen cada 2 meses, y que está riquísima,
que si tu madre te ha preparado un sorbete de sandía para innovar un poquito y
resulta que está delicioso, que si has empezado a aprobar los test de la
autoescuela y te sientes tela de motivado, que si el profesor que te ha tocado
parece que es fuera de lo común y tienes esperanzas de que las clases estén del
carajo, que si conseguiste 1500 puntos en ese juego que tanto te molaba, que si
ese día saliste con ciertas personas y estuviste pasando un buen rato, que si
has cogido el coche después de mucho tiempo porque tu padre se fía poco de ti y
encima has llegado sano y salvo a casa, que si…
La gran
mayoría de esas cosas te das cuenta que no cuestan nada, que la gran mayoría
dependen de ti y que no hace falta un
viaje a China para decir que el día estuvo del carajo.
Encima
antes de darte cuenta de todo esto te pasabas quejándote días porque decías
joder, que agobiado estoy con la facultad, ojalá llegue el verano pronto, estoy
que no tengo tiempo para nada, por eso yo te recomiendo si quieres evitar estar
quejándote o lamentándote que escribas tres cosas diarias que te hagan feliz,
verás como no te cuesta nada y empiezas a alegrarte y vivir con más ganas, así
que nada a escribir se ha dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario